
Por qué creamos Numza
Una conversación informal en una comida en Madrid desveló una incómoda verdad sobre los hábitos de gasto ocultos, y dio inicio a Numza.
Una tarde, durante un almuerzo en Madrid, una conversación casual con un compañero de trabajo dio un giro inesperado.
Estábamos hablando del creciente coste de vida en España. La compra básica había subido, los recibos de los suministros no dejaban de aumentar y nuestros salarios no daban para seguir el ritmo.
Entonces mi compañero mencionó algo de pasada: aun saliendo a cenar dos o tres veces por semana, conseguía apartar unos 800 euros cada mes.
Lo miré con incredulidad. ¿Ahorrar 800 euros al mes? Yo vivía al día, viendo cómo mi saldo rozaba el cero antes de cada nómina.
Y entonces llegó la pregunta que me dejó helado:
“Espera, ¿no ganas más que yo? ¿A dónde va a parar todo tu dinero?”
La creencia frente a la realidad
Me quedé allí sentado, sin respuesta.
Lo que yo creía: que era frugal. Cocinaba en casa casi todas las tardes, evitaba las noches caras y me permitía una cena modesta para llevar quizá una vez por semana.
Lo que las cifras mostraban en realidad: que no estaba ahorrando nada. No tenía ni idea de a dónde se iba el dinero.
Aquella noche, decidido a averiguarlo, me descargué varias aplicaciones de finanzas personales. Pero casi de inmediato me topé con un muro. La mayoría de los contadores de gastos hacían que registrar un gasto se sintiera como otra tarea más. Demasiados campos obligatorios, demasiados toques y árboles de categorías rígidos que se sentían como hacer entrada de datos para una firma de contabilidad. En pocos días dejé de abrirlas. Yo quería algo que realmente usara todos los días.
Me di cuenta de algo importante sobre mi propia situación.
No necesitaba otra aplicación sermoneándome para que dejara de comprar café.
No necesitaba un plan financiero complicado de cincuenta páginas.
Solo necesitaba visibilidad.
Y eso se convirtió en la idea detrás de Numza.
Construir lo que necesitábamos
Llamé a un amigo cercano con experiencia en finanzas. Pasamos horas hablando de por qué registrar los gastos personales siempre resultaba tan agotador, y decidimos construir nuestra propia solución.
Mantuvimos el equipo pequeño y enfocado. Yo construí la primera versión de Numza por mi cuenta, mientras mi cofundador se centraba en el lado analítico del producto.
Esa experiencia moldeó cómo queríamos que se sintiera Numza. Registrar tus gastos no debería sentirse como un castigo ni como deberes de contabilidad. Debería ser lo bastante simple como para que de verdad sigas haciéndolo.
Por eso queríamos que registrar un gasto tomara segundos, ya sea que lo escribas, lo dictes o escanees un recibo. Y una vez registrados tus gastos, Numza debería ayudarte a entender tus hábitos sin hacerte sentir culpable por ellos.
Lo que reveló el uso diario
Empezamos a usar Numza nosotros mismos para cada transacción, mientras compartíamos las primeras versiones con amigos.
Convivir con la aplicación desmontó rápido mis propias suposiciones.
Esas cenas para llevar “ocasionales” ocurrían con mucha más frecuencia de lo que creía. Lo que sentía como unas pocas compras pequeñas cada semana se había convertido, en silencio, en cientos de euros al mes. Mis suscripciones digitales fueron aún más reveladoras. Encontré varios servicios premium que apenas tocaba, suscripciones que podían bajarse sin problema a planes gratuitos con anuncios o cancelarse del todo sin afectar mi vida en nada.
No necesitaba austeridad extrema. Solo necesitaba visibilidad.
Por qué construimos Numza
No queremos que Numza te diga en qué deberías o no gastar.
Queremos que sea más fácil ver a dónde va realmente tu dinero.
Porque una vez que puedes verlo con claridad, puedes decidir por ti mismo qué es lo que te importa.
Ese es el tipo de contador de gastos que queríamos para nosotros. Y por eso construimos Numza.
